Folklore: conjunto de tradiciones populares y costumbres relativas de la Cultura de un país, región o pueblo, que se va transmitiendo de generación en generación, a través de la música, lectura y oralmente.

Todos los pueblos suelen tener folklore. Unos lo mantienen vivo, otros, como Granja, olvidado y difícil de recuperar, ya que deberían haber sido nuestros antepasados los encargados de haberlo ido transmitiendo. En la actualidad, poco se sabe de este folklore. A destacar los romances de:

Romancero

GERINELDO; fundamentado, según Menéndez Pidal, en los legendarios amores de Eginaldo, secretario de Carlo Magno y Enma, hija del Emperador.


Romance de Gerineldo

Gerineldo, Gerineldo,
Gerineldo pulido,
quien no estuviera esta noche
tres horas en tu albedrío.
– Como soy criado vuestro
queréis burlaros conmigo.
– No es de burla, Gerineldo
que de veras te lo digo.
¿ a qué hora, gran señora,
se cumple lo prometido ¿
Entre las doce o la una,
cuando el rey esté dormido.
Cuando ha llegado la hora
al cuarto la infanta ha ido.
Han empezado a luchar
como mujer y marido
y en el medio de la lucha
los dos quedaron dormidos.
El rey ha tenido un sueño,
que con la infanta ha dormido.
Tres vueltas le dio a palacio,
tres vueltas le dio al castillo de
que no vio a Gerinaldo
al cuarto de la infanta ha ido
y se ha encontrado a los dos
como mujer y marido.
Ha desvainado la espada
y entre los dos la ha metido.
Con el frío del acero
la infanta se ha estremecido.
– Levántate, Gerinaldo,
que ya somos descubridos.

El Rey-Conde, cuyos fragmentos pertenecen al romance El Conde Niño ó El Conde Olinos. El tema esencial del romance recuerda la leyenda de Tristán e Iseo, lo que no significa que haya surgido a partir de esta leyenda, sino más bien que ambos relatos se sirvieron de las mismas fórmulas folklóricas para expresar conceptos afines: La atracción amorosa y la inmortalidad del amor. La estructura musical de la versión en Granja, revela un uso infantil del mismo.

El Rey-Conde

El rey-conde se pasea
la mañana de San Juan,
dándole agua a su caballo
a las orillas del mar.
Mientras el caballo bebe
yo me retiro a cantar.
Aguilas que van volando
se pararon a escuchar.
Tu te vas y yo me quedo,
yo me quedo y tú te vas:
antes de los siete días
contigo me he de juntar.
En la tumba del rey-conde
apareció un pensamiento
con un letrero que dice
“he muerto de sentimiento”.
En la tumba de la niña
ha aparecido un rosal
con un letrero que dice
“he muerto por mi mamá”.

El Fraile y su Enamorada tiene varias versiones y ésta que ofrecemos está incompleta, y recogida recientemente.

Yo cogí mi cantarito
un lunes por la mañana
y me dirigí a un convento
que de San Francisco llaman
y tiré de un cordelito;
me respondió una campana.
-Fraile, diga usted al frailero
que está aquí su enamorada.
el fraile de que oye esto
saltos y brincos pegaba.
la ha cogido de la mano;
se la llevó pá la sala
y le ha puesto de cenar
aceitunas sevillanas.

Cortó una vara de olivo,
las costillas de pelaba
-Acudid, vecinas mías,
que mi marido me mata.
-Si te mata o no te mata,
no te seas tan cristiana.
Pero si podemos hablar de un romance originario de Granja , es el de Agustinita, que a principios del siglo XX es llevado a los libros como si se tratase de un romance de tradición oral.
Se refiere a un suceso acaecido en el pueblo. A través de la trashumancia, se puede escuchar también en los Montes de León. Se trata de un romance de amor y muerte que lleva por título; Romance de la Agustinita.

Romance de la Agustinita

En el pueblo de la Granja
había una señorita
hija de Antonio Moreno
que se llamaba Agustinita;
estando la Agustinita
con su Redondo en la puerta
vino su padre el cruel y
la trató de sinvergüenza.
¡ Padre, que malita estoy,
padre, me voy a morir,
deje usted entrar a Redondo
que se despida de mi!
Y el padre le ha contestao
con palabras muy soberbias;
¡Aunque te mueras mil veces,
Redondo en casa no entra!
¡Adiós Redondito, adiós,
que en el cielo nos veremos,
que el padre que me dio el ser
no quiere que nos casemos!
¡Ay qué padre tan cruel
y que familia tan baja,
que antes de morir la hija
le han encargado la caja!
La tapa era de cristal,
Las columnas de madera,
que se las hizo Ulpiano
pa que Redondo las viera.
Ya se ha formado el entierro
con mucha rigoridá,
Redondo iba delante,
Ulpiano iba detrás
y el criminal de su padre
liando un cigarrillo va.
Al entrar al cementerio,
Redondo le ha dado un beso
y el criminal de su padre
le tiró de los cabellos;
al entrarla en el panteón
Redondo s´echó a llorá
y el criminal de su padre
le ha dado una puñalá.
Ya se murió Agustinita,
la de los ojitos garzos,
la que le quitó a Redondo
tantas horas de trabajo;
Ya se murió Agustinita,
la de los ojitos negros,
la que le quitó a Redondo
tantas horitas de sueño.

El Extremeño. Acepciones Granjeñas

Las hablas antiguas extremeñas presentaban, por razones de conquista, un marcado carácter leonés al que actualmente hay que añadir una intensa penetración andaluza, sobre todo en la provincia de Badajoz. Rasgos leoneses que se dan en Extremadura son, por ejemplo, el cierre de “o” final en “u”: “Abaju” por “Abajo”; la conversión de “fl” en “fr”: “frauta” en lugar de “flauta”, “fror” por “flor”.

Otras características del dialecto extremeño son:

  • Aspiración o pérdida de las consonantes “s” o “z” en posición final de voz o de sílaba: mucho por mucho, todo por todos.
  • Pérdida o cambio en “l” de la “r” o viceversa: “borsa” por “bolsa”.
  • El sonido de la “j” se reemplaza por una “h” aspirada.

Tras estas notas generales del dialecto extremeño, tomemos algunos ejemplos de palabras típicas de nuestro pueblo:

  • Acibuche: olivo silvestre.
  • Batiero: tabla sobre la que se friega y bate la ropa.
  • Carrigüela: hierba que comen los borregos.
  • Cuchillete: hierba campestre.
  • Chinato: trozo pequeño de roca.
  • Dornillo: cuenco de madera en el que se hace el gazpacho.
  • Falcatúa: acción fea y dañosa.
  • Hipío: suspiro.
  • Enliciar: resbalar.
  • Enramá: cerca para el ganado.

Esta es sólo una pequeña muestra de que cada zona tiene también sus particularidades lingüísticas y también, por supuesto, nuestro pueblo.

Traje Regional Granjeño

En Granja de Torrehermosa, no ha habido agrupación que se haya encargado de recuperar el traje regional de la localidad. Existe en nuestros archivos información y descripción de estos trajes, de los que guardan recuerdo nuestros abuelos, y que detallamos a continuación.

Indumentaria Femenina

El peinado lleva raya en medio, cayendo el pelo por los costados, dejando libre las orejas y recogiéndose en moño en la coronilla. Este moño adopta la forma de mariposa quedando situado como si cayera un ala hacia abajo y otra para arriba sobrepasando un poco la cabeza. Atado con cinta estrecha de terciopelo o seda negra con lazo pequeño.
Los zarcillos, de oro, tienen forma de media luna y una gargantilla de oro con crucifijo o filigrana colgante rodea el cuello. Como prenda interior destaca el coletillo destinado a llevar convenientemente los senos.
La chaquetilla de seda negra, ajustada, con manga estrecha, lleva en el escote una puntilla blanca estrecha y en las bocamangas puños vueltos de encaje blanco de unos ocho centímetros de anchura.
Esta prenda se abrocha por la espalda con hilera de abundantes botones pequeños, negros, facetados, generalmente de cristal. Lleva esta chaquetilla una caída con ligero vuelo, sobre el talle, que dando por encima del refajo.
Las enaguas blancas con tira bordada, tienen por objeto dar anchura para hermosear el conjunto y suelen almidonarse por abajo.
Sobre la prenda citada últimamente va el refajo encarnado, con dos franjas negras de dos centímetros de ancho, separadas unos tres centímetros y la inferior distante seis centímetros de la orilla del refajo, este es bastante ancho con el fin de lograr airosos pliegues en su caída natural.
El delantal, de un tono claro, es largo, casi alcanza la franja inferior del refajo, no lleva adorno alguno en sus orillas, portando a unos seis centímetros de la inferior, una franja blanca, de unos tres centímetros de anchura, por abajo es recto y su anchura superior cubre hasta las caderas, formando pliegues en su caída por tener alforzada la cinturilla. Se ata a la espalda con lazo pequeño sobre la chaquetilla.
Como complemento, un pañuelo blanco de seda apuntado al moño con agujón negro y cayendo sus picos sin anudar sobre el pecho de la mujer; solo solía utilizarse para los actos religiosos.
Un pañolón negro con cenefa bordada en colores, con o sin flecos cortos, le cubre la nuca y los hombros, cruzándose por delante y sujetándose las puntas bajo la cinturilla del delantal; un alfiler de pecho de oro o plata, se prenda en él para formar el escote más o menos amplio a fin de permitir ver la gargantilla y la puntilla del escote, formando así un bello conjunto. Los zapatos son bajos con hebilla y media blanca.

Indumentaria Masculina

La cabeza pelada con tupé discreto ( llamada por esta razón “mininis”), y la cara afeitada sin patillas.
Camisa blanca, lisa, con cuello de picos, ligeramente almidonado y botones de nácar en la pechera.
Chaleco encarnado con dos hileras de botones grandes y plateados y unas solapas negras prendidas con sendos botones de igual tamaño. Una faja encarnada le cubre todo el vientre.
La chaquetilla es de paño negro, corta, con solapa y tres botones, como los del chaleco a cada lado, manga recta y en las bocamangas tres botones pequeños plateados con carterilla o aberturas que dejan ver el puño de la camisa.
El pantalón, de paño negro, es corto, de alzapón, llegando hasta la rodilla, y lleva a sus costados sendas hileras de abundantes botones pequeños de metal amarillo, con pequeña abertura por abajo en sus costados.
Calcetín de algodón blanco y zapato de becerro, escotado y sin adornos . Las polainas son de paño negro con hileras de botones lisos de cristal negro, atados con sendas cintas o cordones por su parte superior con una borlillas colgantes.
Se cubre la cabeza con sombrero de fieltro negro, semiduro, con casquete troncocónico y el ala con borde hacia arriba; lleva cinta de terciopelo negro que casi cubre el casquete y cordón grueso anudado; a cada lado, cosido en el borde, porta sendos borloncillos de seda negra.

En los últimos días, ha llegado a nuestras manos, la letra de una jota, que según las personas mayores, es original de nuestra localidad.

JOTA DE LA GRANJA

Eres de la Peraleda
y no lo puedes negar
parece que te has caído
de cara en un chinatar.

Estribillo

Que digan que sí,
Que digan que no,
eres el herrero
de mi corazón
de mi corazón
de mi corazón
que digan que sí,
que digan que no.
Mocita cuando te peinas,
donde tiras los cabellos,
no los tires en la calle
que da penita de verlos.

Estribillo

Papeles pá cá
papeles pá yá
hasta que mi madre
se llegó a enterar
se llegó a enterar
se llegó a enterar
papeles pá cá
papeles pá yá.
Cuatro delantares tengo
y ninguno tiene lazos,
cuatro mozos me pretenden
y a ninguno le hago caso.

Estribillo

Que digan que sí,
que digan que no,
eres el herrero de mi corazón,
de mi corazón,
de mi corazón,
que digan que sí,
que digan que no.

Artesanía

En nuestra localidad gozan de buena fama los trabajos de bordados y de bolillos, destacando a su vez la artesanía de las piezas de madera y hojalata.lwf55_small