En una mayor aproximación al conocimiento natural de Granja nos vamos a centrar en los extremos del término, donde proponemos cuatro rutas, alejadas del casco urbano, pero de singular belleza que merece toda nuestra atención, a pesar de su lejanía.


Madroño

Punto de alto interés botánico, posee una gran diversidad de contrastes con los alrededores, junto al límite norte del término municipal. Se trata de un afluente del río Zújar que en su parte final de recorrido llama la atención por el gran número de nenúfares que reposan en las calmadas aguas, con hermosas flores durante la primavera. Allí, entre la arboleda encontramos encinas, coscoja y quejigo, con la vegetación típica de las riberas, como son los sauces y los fresnos.

A este lugar se accede por la carretera que une Granja de Torrehermosa con Peraleda del Zaucejo.

Dependiendo de la época del año que se visite esta zona, podremos disfrutar de una rica avifauna, destacando el aguilucho cenizo, cernícalos, sisones, grullas, garza real, ánade real, golondrina daúrica, etc.

Entre la flora destacamos, además de la mencionada arboleda, el lentisco, tomillo, romero, jara, espárragos, torvisco, majuelos, espadañas, retama loca, etc.

Cercana al Madroño, nos encontramos con la Finca El Río. Situada a 15 Km. de Granja, entre las provincias de Badajoz y Córdoba, con el río Zújar haciendo de frontera entre las últimas estribaciones de Sierra Morena y las llanuras de la Campiña Sur, partiendo dicha finca en dos mitades.

La finca, de valores paisajísticos excepcionales, esta ubicada entre el bosque mediterráneo, dehesa, cultivos y con los únicos humedales de la zona, convertidos en la Primera Reserva Biológica del Sur de Extremadura, con una extensión de más de 4.000 hectáreas.

Las 1.000 hectáreas de coto de caza mayor, con encinas y monte bajo, atesoran una fauna salvaje, rica y variada, en la que destacan los ciervos, gamos y muflones.

Los cursos naturales de agua, hacen posible la existencia de dos pantanos, bosques galería, que constituyen el refugio y lugar de nidificación de abundantes especies de fauna acuática y avifauna. El dormidero de grullas se ha convertido en uno de los más poblados del Sur de España. El ecosistema del río, cuenta con fresnos, sauces, chopos, adelfas, majuelos,… y donde es fácil observar los ánades, el martín pescador, galápagos, etc. En la finca existe una gran variedad de aves, entre las que sobresalen las grullas, el águila real, el milano, buitres, cigüeñas, patos salvajes y en general todas las especies que conforman el conjunto de aves esteparias.

A través de visitas guiadas, se podrán observar: ciervos, gamos, muflones, que en la época de celo (berrea) ofrecen un impresionante espectáculo en los amaneceres y atardeceres.

Juncoso

Cambiando radicalmente de situación, desde el límite con Peraleda nos vamos al límite con la Cardenchosa (Azuaga).

Este rincón es ameno para el amante de la naturaleza que no presta tanta atención a la diversidad botánica como en el caso del Madroño y Finca “El Río”.

Partiendo de Granja, por la pista de la Cardenchosa, lo encontramos a ocho kilómetros.

Allí vemos fundida vegetación típica de dehesa, enriquecidas con retamas, vegetación dominada por la adelfa, típica de estos tramos altos de arroyo, juncos, rosales silvestres, zarzas, un sinfín de plantas acuáticas como, los ranúnculos, espadañas, cañas, no muy abundantes por aquí, y lo más sorprendente quizás la presencia, aunque no muy extensa, de una chopera que le da el encanto a este paisaje.

Este paseo se complementa con multitud de flores, si es primavera, y con una geología que con sus caprichos hace del discurrir del agua un pequeño espectáculo.

Y si todo eso no les fuera suficiente, pueden disfrutar de la compañía de buitres leonados, ratoneras, milanos, golondrinas laúricas, abejarucos o mirlos. Sin olvidar los relajantes sonidos de la naturaleza, donde a buen seguro nos deleitará el tamborileo de algún pájaro carpintero, descansando bajo la sombra de las choperas.

Partiendo de Granja, si deseamos realizar todo el camino, a lo largo de los Colanderos, podremos iniciarlo desde “Los Peñones”, donde en su cerro, a la caída, además de disfrutar de unas impresionantes vistas, observaremos unos antiguos chozos de pastores construidos en piedra, bastante bien conservados a pesar de la cantidad de años que han pasado por ellos.

A lo largo del cauce, pasaremos por lugares, como “la dehesa”, en la que se encuentra la famosa “Piedra Roaera” y los molinillos caídos, parte de la finca “Las Labores”, los Pilones y al final de nuestra ruta observaremos la Sierra Armenia y la Umbría Tamayo.

La vegetación está compuesta por encinas, huargazos, retamas, aulagas, acibuche, adelfas, zarzamora, iniesta, lirios silvestres, tilos y sobre todo se puede recoger té campestre. Esta planta es recogida por los habitantes de la zona a últimos de Mayo, para la realización de infusiones, que principalmente sirven como un extraordinario relajante.

En cuanto a fauna, encontraremos, zorros, jinetas, meloncillos, algún que otro jabalí, turones, conejos, liebres, perdices, ruiseñores, mirlos, en verano trigueros que acuden al agua de los pilones, galápagos, ranas y pardillas.

La zona es famosa por los espárragos y sobre todo por los setas en otoño. Es ideal para hacer senderismo.

Estos son varios ejemplos de los paseos que se pueden dar por el término, pero si no pudieran disfrutarlas pueden recrearse con la vegetación que contamos en el casco municipal, donde encontraremos jardines y numerosa arboleda. Pero sobre todo, tenemos que vanagloriarnos con el Parque Municipal, considerado cómo uno de los mayores de la provincia, tiene una superficie de 28.418 m2 y cuenta con una gran variedad de especies vegetales, Kiosco mirador, jardín rústico de plantas autóctonas y zonas de juegos para niños.

Y todo esto y mucho más, lo podrán ver en su visita a la Granja de Torrehermosa.